Cuaderno del Sherpa

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jueves, 9 de octubre de 2014

El cuadrante del éxito en la empresa: cómo hacerse inmune a la crisis


El éxito empresarial aparece inevitablemente cuando se dominan, a la vez, cuatro áreas concretas. Es lo que hemos denominado “El cuadrante del éxito en la empresa”.

A continuación le explicamos y desarrollamos estas 4 áreas, no obstante, también le invitamos a recibir esta información de forma ampliada a través del vídeo-curso “El cuadrante del éxito en la empresa”, en la plataforma CAMPUSDANIELGABARRO.com, haciendo click aquí.

PRIMER CUADRANTE: Dominar el interior del negocio (todo aquello que enseñan las escuelas de negocios).

El primer cuadrante requiere que todas las piezas que conforman el interior del negocio funcionen bien, de forma automática, perfectamente prevista. Cuando el negocio puede funcionar sin su presencia entonces hemos dominado el primer cuadrante. Si el negocio necesita de su presencia para funcionar, entonces no tenemos un negocio sino que somos propietarios de nuestro puesto de trabajo, tenemos un autoempleo. Dominar el primer cuadrante evita este error y facilita que el negocie funcione perfectamente sin nuestra presencia física constante.

Este primer cuadrante requiere tener por escrito un plan de empresa totalmente práctico. A menudo perdemos el tiempo en planes de empresa tan teóricos que nos son inútiles en el día a día.

Necesitamos planes de empresa breves, concisos y útiles. Si no podemos recordar nuestro plan de empresa quiere decir que no es posible seguirlo, que solamente es algo teórico e inútil. Por lo tanto, necesitamos un plan de acción lo bastante claro, breve y concreto como para tenerlo siempre en mente. Solamente así no nos desviaremos nunca de nuestro objetivo. Esto es evidente, pero muchísimas empresas no lo cumplen.

Los tres ejes claves del primer cuadrante son:
1.- La misión y la visión que motiva la empresa y la hace útil a la sociedad.
2.- La buena gestión de los equipos de personas implicadas.
3.- La automatización del proceso para tener un negocio en lugar de un autoempleo.

SEGUNDO CUADRANTE: El conocimiento profundo de la sociedad, sus cambios y sus características actuales.
Cuando la sociedad cambia, los negocios deben adaptarse o fracasarán. Actualmente vivimos una época de cambios intensos y muy rápidos, de manera que este cuadrante tiene una importancia muy superior a la que tenía hace apenas un decenio.
Es imprescindible adaptarse a los cambios cuando se producen. Muchos negocios mueren porque no saben adaptarse a los cambios sociales, especialmente ahora que estamos inmersos en un momento convulso de gran transformación y a gran velocidad. No estamos viviendo una crisis económica, sino que estamos delante de una verdadera transformación del sistema productivo: una nueva sociedad está naciendo y hay que saber entenderla. 

TERCER CUADRANTE: El liderazgo consciente, íntimamente vinculado con el autoconocimiento porque, si yo no me conozco a mí mismo/ no podré liderarme y, por lo tanto, tampoco podré liderar ningún proyecto.

Este tercer cuadrante es fundamental y, sin embargo, las formas de dominarlo no se enseñan, de momento, en ninguna universidad, ni escuela de negocios de forma sistemática. Pero si queremos dominar el exterior necesitamos dominar nuestra mente. Existe una relación directa entre el autoconocimiento y el éxito externo porque, cuanto más me conozco y me domino, más puedo conocer y dominar el exterior. Mientras yo no me lidere, no podré liderar nada externo y mi negocio pagará las consecuencias. Por lo tanto, dominar este tercer cuadrante es fundamental. Podemos hacerlo conociendo la topología de mente y abordando un trabajo voluntario de autoconocimiento. 

CUARTO CUADRANTE: Las leyes naturales, entender que la realidad no es mágica y obedece a unas causas, para investigar el origen profundo de dichas causas y asegurarnos el éxito.
Toda la realidad -y las relaciones entre las personas forman parte de la realidad- obedece a leyes que, al margen que se conozcan o se ignoren, la afectan y conforman. Es imprescindible conocer y dominar las leyes naturales y, en especial, las que tienen relación con las leyes psicológicas grupales y las leyes de las interacciones humanas para ir a su favor, en lugar de ir en su contra. Si, en nuestra aventura mercantil, ignoramos estas leyes y las rompemos, pagaremos las consecuencias inevitablemente. Conocer las leyes naturales e ir a su favor puede ser la diferencia entre una experiencia exitosa y un fracaso rotundo.

Le invitamos a profundizar en estas cuatro áreas, pues estamos convencidos de que el dominio de las mismas encaminará a su empresa o empresas al éxito empresarial inevitable, la hará inmune a la crisis. Puede hacerlo en la plataforma CAMPUSDANIELGABARRO.com

martes, 7 de octubre de 2014

Avispas, felicidad y vida cotidiana

¿Cómo vivir con felicidad los dolores de la vida? ¿Cómo darme cuenta que cualquier evento de mi vida es una llamada al despertar? ¿Cómo optar por la felicidad cuando el cuerpo nos duele o cuando nos suceden contratiempos? ¿Cómo dejar de confundir la verdad con lo que ha ocurrido? 

Y la pregunta fundamental: ¿Cómo puede todo lo anterior llevarnos a vivir felizmente cada día?


Actuar con fuerza y sin forzar

Mi tarea es ayudar a las personas a vivir con mayor conciencia y, como consecuencia, ser felices. Por eso escribo este artículo: para ilustrar como la vida cotidiana es una oportunidad continua para ello: para incrementar la conciencia y la felicidad.

Estoy de vacaciones. Mi última tarde. Paseo por la riera de Cambrils acercándome a la playa para dar un paseo de un par de horas. Voy con mi marido y mis suegros. El sol de septiembre es hermoso y calienta con fuerza pero sin forzar (pienso que, quizás, debería aprender de él: actuar con fuerza y sin forzar...). Boira, nuestro perro, corretea feliz bastante ajena a su artritis crónica. Llevo la correa de Boira atada a mi cintura para dejar libres las manos.

De repente, siento un aguijón de avispa clavándose en mi abdomen. Duele. Arde. Una avispa ha quedado atrapada, en un gesto involuntario, entre la correa y mi barriga. Ha decidido picarme. Su aguijón se ha clavado, decidido, en mi carne. ¡¡Duele!! ¡Caramba cómo arde!

Veo como la avispa marcha, creo que también herida. Me saco el aguijón. Duele, pero dejarlo dentro es peor. Me agacho para ponerme barro. Bendigo la tormenta de ayer: hay un charco a menos de dos metros. Me siento feliz por la lluvia torrencial de ayer. Me unto la herida de barro fresco, mientras siento el dolor como si tuviera en la picada un corazón palpitante.


Cotidianidad y crecimiento interior

Y ahora llego el núcleo de lo que quería explicaros:

Aunque ignoro el motivo por el que me he hecho correspondiente para que una avispa me picara, decido que el este evento no va a quitarme ni una pizca de mi paz y mi felicidad. Decido que voy a usar este evento para seguir trabajando mi conciencia y mi paz.

Miro con ternura hacia donde la avispa ha marchado volando a trancas y barrancas y le deseo lo mejor. Imagino que morirá con prontitud (creo que les ocurre eso tras picar) y le deseo que, si es el caso, se reencarne felizmente en lo que sea.

Decido que este evento no va a quitarme ni una pizca de felicidad. Dirijo mi atención al dolor en mi barriga y recuerdo que existe una medicina que trabaja, precisamente, con abejas y avispas. Las hacen picar en sitios concretos para estimular los meridianos a similitud de la acupuntura. Así que sonrío y me digo: ¡a ver si este es el meridiano que tenía que estimularse hoy!

La felicidad es una decisión. Ante cualquier evento podemos decidir pensar cosas positivas o negativas. Ambas son ciertas para quien las piensa. Pero el resultado es totalmente distinto.

Pensar que la picada de una avispa es, además de dolorosa, muy mala suerte es una opción. Pensar que, aparte del dolor, es una oportunidad para bendecir a la abeja y al cuerpo que usamos, es otra opción. Ambas son objetivamente ciertas.

Sería absurdo pensar cosas falsas, pero ambas opciones son objetivamente ciertas. Yo opto por las que no me quitan la paz interior y me llenan de amor.

Mi decisión es mantener únicamente en mi interior pensamientos que me ayuden a ser feliz. No deseo engañarme, ¡sería absurdo! Pero me niego a pensar cosas que me hagan desgraciado. ¡Todavía sería más absurdo! ¡Además de vivir una picada, dedicarme a pensar cosas que me hagan desgraciado! ¡Menudo absurdo! Reitero que la felicidad es una decisión. Así que me sonrío y mando amor a mi herida y a la avispa.

Al llegar a casa tras el paseo, la picada es una pequeñísima marca roja que solamente duele si la toco o si realizo algún movimiento concreto. Me sonrío de nuevo y le agradezco a mi cuerpo su sabiduría. Me niego a pensar otras cosas que, aunque también posibles, me llenarían de dolor.


Sobre la verdad y los hechos

Creo que muy a menudo confundimos la narración de los hechos que nos ocurren: he tenido un accidente, he perdido una oportunidad de negocio en mi empresa... con la verdad. Los eventos no son la verdad. Los hechos no son la verdad. Solo es una narración de lo ocurrido.

La verdad es algo más profundo que se encuentra tras los hechos. La verdad es que una avispa te puede ayudar a amar el cuerpo que usas recordándote que no lo eres. La verdad es que una avispa puede ayudarte a comprender que todos los seres nacemos y morimos. La verdad es que una avispa puede ayudarte a recordar que el propósito de nuestra vida es ser felices y no perder la paz interior... Los hechos son solamente anécdotas que pueden ayudarte, o no, a vivir la verdad. Pero confundir los hechos, lo que ha ocurrido, con la verdad es tan erróneo como confundir la tinta de este artículo con lo que realmente explica.

No sé si la reflexión os habrá sido de ayuda. Ya veis: un artículo sobre algo sencillo, porque la vida es sencilla y nos anima a ser felices siempre y en toda ocasión. La espiritualidad y la felicidad no es algo que encontraremos en el futuro, sino algo que ya da sentido ahora a todos y cada uno de los momentos de nuestra vida.

Antes de terminar con este artículo os quiero proponer un breve ejercicio:

1.- Cuando te ocurra un hecho, recuerda que el hecho no es la verdad en sí. Recuerda que el hecho solamente es un evento. La verdad del hecho es el significado profundo del mismo, el aprendizaje del mismo.

2.- Si has tomado la decisión de ser feliz, puedes bendecir todos los eventos como una forma de recordarte lo importante de la vida.

3.- Intenta buscar el profundo aprendizaje que puedes obtener de lo que te está pasando, sea lo que sea: un accidente, un abandono, una muerte, una enfermedad, una crisis económica, una traición...
Pregúntate: ¿qué me enseña de realmente útil para incrementar mi felicidad y mi paz interior?

4.- Decide pensar lo que te llena de paz y de amor. Niégate a pensar lo que te llene de dolor.

5.- Sabrás que lo que piensas es la verdad, cuando sientas libertad, paz y amor dentro de ti. Entoces   sabrás que piensas de forma correcta y entenderás dos frases muy mal comprendidas del evangelio: "la verdad os hará libres" y "buscad el reino de Dios y el resto se os dará por añadidura". Porque la verdad no es el evento en sí, sino el aprendizaje que me libera del dolor y el sufrimiento y me da felicidad. Y porque, en la verdad se halla el reino de Dios (y no en un cielo prometido futuro, sino en el aquí y ahora) y al vivir así, la cotidianidad todo toma sentido.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Diferenciarse, una de las claves de la visibilidad


Por poner un ejemplo sencillo de lo que entendemos por “visibilidad”, les hablaré de Uruguay, un pequeño país latinoamericano de tan sólo 3 millones de habitantes.

Sí, son sólo 3 millones de habitantes, menos que la ciudad de Madrid (3,2 millones), menos de la mitad que Cataluña (7,5 millones), y tan sólo son el 6,3% de la población total de España. De hecho, son el 0,04% de la población mundial.

Y sin embargo, el espacio mediático que ha ocupado Uruguay en el último año ha sido muy superior al 0,04% que le correspondía. Sí, todos y todas hemos oído hablar mucho de Uruguay últimamente, ha estado muy presente en los principales medios, españoles e internacionales. Periodistas de todos los rincones del mundo hacen cola para visitar el país y entrevistarse con su presidente, pero…

¿Por qué tiene de repente tanta repercusión internacional? No es un paraíso fiscal, como Luxemburgo o Suiza. No es una potencia económica. Tampoco ha sufrido catástrofes recientes, como Malasia con sus aerolíneas. Su equipo no ha ganado el mundial de fútbol, ni están inmersos en un conflicto… ¿Qué justifica tanto interés del público?

Porque actúa diferente a todos los demás. De repente, personas de todo el mundo lo observan, algunos con simple curiosidad, muchos con afinidad, otros con desacuerdo, o con desconfianza, incredulidad… ¡pero el mundo les mira!

Independientemente de la afinidad o no que se sienta con las fórmulas de gestionar un país, lo cierto es que dichas fórmulas son potencialmente novedosas, no sólo en Latinoamérica, sino a nivel mundial. La capacidad de innovar (con muy pocos medios), los sitúa en el mapa con mucho más peso del que objetivamente tienen.

¿Y qué repercusión tiene todo esto en el país? Más turismo, más conexiones, más aliados, más inversiones, más negocios, más futuro.

¿Qué repercusión podría tener para nuestra empresa que el público pusiera el foco en nosotros y nosotras porque les produce sorpresa nuestros productos y/o servicios? ¿O la forma de ofrecerlos? ¿O nuestras políticas de empresa? ¿O nuestra forma de tratar a los clientes? ¿O simplemente un pequeño detalle significativo?

A veces, con muy poco, podemos conseguir que mucha gente hable de nuestros productos, servicios, locales… atrayendo así la atención del público. Diferenciarnos de forma meditada y explícita es fundamental para crecer y tener éxito.

¿En qué son ustedes realmente diferentes?

jueves, 25 de septiembre de 2014

¿Soy un buen líder? Las 13 claves para una gestión coherente


Hay mucha literatura en cuanto a liderazgo, jefes, jefas, equipos…

Pero más allá de tópicos y lugares comunes, nosotros queremos ofrecerte nuestro punto de vista sobre lo que debe y lo que no debe ser ni hacer un/a verdadero/a líder de un proyecto empresarial. Un líder que despierte la adhesión y el apoyo de su equipo de forma libre y voluntaria.  Estas 13 sencillas claves te ayudarán a conseguirlo y harán que tu empresa funcione todavía mejor.

1. Aborda los conflictos ya. No dejes que se alarguen y se enquisten. Las consecuencias de un conflicto alargado en el tiempo se agravan y dañan al proyecto. Esconder la cabeza bajo ala solo puede ser fuente de mayores problemas, ante los conflictos hay que coger el toro por los cuernos.

2. Ofrece autonomía y sistemas de trabajo a tus empleados. Es decir, ofrece libertad pero dentro de protocolos fiables de trabajo. Todo puede implementarse, pero la forma cómo se implementan las novedades debe estar regulada.

3. Consúltale a tus empleados. ¿Qué mejorarían ellos? ¿Cómo lo harían? No olvides que ellos/as conocen el día a día perfectamente. ¡Debes tenerlos en mente como los mejores asesores que tienes a mano!

4. Debes estar disponible para tus empleados cuando éstos quieran expresarte sus dudas, problemas, consultas, sugerencias…

5. No te relaciones desde los sentimientos, sino desde la misión. Esto es especialmente cierto para los sentimientos negativos: da igual que estés enfadado/a, con cansancio, incluso da igual que tengas razón en un conflicto: evita relacionarte desde la ira, el enfado, la censura... ¡Solo multiplicarás los conflictos! Al margen de lo que sientas por dentro, relaciónate desde lo que has decidido, desde la misión empresarial.

6. Asigna a cada carácter su perfil profesional y funciones idóneas. Así mejorarán considerablemente los rendimientos. ¡No obligues a una persona tímida a gestionar la labor comercial, ni obligues a una persona creativa y social a llevar únicamente la contabilidad!

7. Agradece lo que te gusta de alguien. Exprésalo.

8. Implica a los empleados en los procesos de selección. Aunque tengas la última palabra, pregúntales si les parece bien la persona con la que van a trabajar todos los días. ¡Necesitamos equipos cohesionados!

9. Seduce a tus empleados y a tus proveedores tanto como lo haces con tus clientes. Comunica la misión, el “porqué”, el “cómo” y las metas.

10. Celebra con ellos las metas u objetivos cumplidos. Las celebraciones cohesionan y motivan los equipos.


10. Incrementa el coeficiente emocional de tus empleados. Gestiona y estimula sus relaciones y su empatía. No dudes en facilitarles formación sobre inteligencia emocional si quieres, los beneficios serán grandes.

12. Los novatos necesitan mentores. Los mentores necesitan tiempo y reconocimiento de su función. Expresa este reconocimiento de forma explícita.

13. Enseña con el ejemplo. Motiva con tu acción: eres quien lidera el proyecto.
                         
Siguiendo y aplicando estos sencillos consejos (aunque no siempre fáciles de aplicar), nuestros equipos de trabajo se sentirán bien y se adherirán, de forma libre y voluntaria, a nuestra misión empresarial

lunes, 15 de septiembre de 2014

Encontrando la motivación necesaria


La mente es poderosa. Nos puede hacer saltar de la cama el lunes por la mañana pensando “tengo una misión, voy a por ella”, o nos puede hacer prácticamente imposible la misma tarea. La cantidad y calidad del descanso, la alimentación, el estilo de vida… influyen, pero lo más determinante es la actitud mental, la motivación o des-motivación.

El empresario y la empresaria deben tener energía, mucha energía. Sin energía, cualquier proyecto se convierte en una montaña imposible de escalar. Pero… ¿de dónde sacarla? ¿de dónde hacer salir toda la energía que necesitamos?

De nuestra mente, ahí encontraremos o no nuestra motivación.

Si le preguntáis a cualquier persona (empresarios o no) cuál es su motivación para levantarse por la mañana y cumplir con su misión, casi seguro que el 90 % de la gente responde “el dinero, el sueldo”. Incluso algunos/as afirman que aquellos que aseguran que no es el dinero su motivación (o al menos no la principal), mienten.

Es absolutamente legítimo que la motivación del trabajo sea el dinero, de hecho, es fundamental que el esfuerzo, el buen trabajo y la consecución de objetivos sean recompensados con éxito económico. Pero puede ser un arma de doble filo, puede ser un mal argumento para nosotros mismos.

Y es que cuando una motivación resulta tan cuantificable, tan exacta, tan matemática, nos volvemos esclavos de las cifras y de los resultados, y nuestra motivación sube y baja en función de algo tan frío (y variable) como los ingresos que entran en nuestra cuenta bancaria empresarial. Podemos enfrentarnos a impagos, a retrasos, a circunstancias ajenas al servicio o producto ofrecido, ajenas a nosotros y nosotras, y esto puede hacer mella en nuestra motivación.

Porque… ¿de qué sirve mi esfuerzo si no me lucro con él? ¿Qué obtengo?

Esto que os propongo a continuación, es un punto de vista muy personal. Una forma de encontrar la motivación necesaria mucho más efectiva que el dinero en sí mismo, y es la siguiente:

Mi motivación es saber que trabajo para obtener y ofrecer un producto o servicio de la máxima calidad posible, el mejor posible. Un producto o servicio tan bueno que mis clientes están realmente deseosos de comprarlo y desean pagarme con él y lo hacen con verdadero agradecimiento y lo recomiendan y hablan de él. Mi motivación es saber que ofrezco algo que es excelente, que beneficia a quienes lo adquieren, y que aquellos que lo adquieren sienten agradecimiento hacia mí.

Vale, pero… ¿y el dinero? El dinero es una consecuencia inevitable de cumplir bien con mi misión, con mi empresa y con mis clientes.

De esta forma, viendo el dinero como un “algo secundario”, como una consecuencia y no como un objetivo en sí mismo, y poniendo la misión de mi empresa en la primera línea de mis prioridades, no sólo encuentro mayor y mejor motivación, sino que también mejora la situación económica de la empresa, al mejorar el producto, el servicio y la aceptación del cliente.

He afirmado que lo anterior es, simplemente, un punto de vista muy personal. Pero os invito a experimentar lo que ocurre cuando lo llevéis a la práctica en vuestra empresa y a verificar sus resultados.

Proponeos mantener este enfoque durante unas pocas semanas y verificad lo que sucede. Veréis que vuestra motivación se multiplica, pero que también las ventas crecen y que el incremento del dinero es una consecuencia inevitable.
Verificadlo y dejaréis de trabajar por dinero, si alguna vez lo habéis hecho. Desde ese momento, esta opinión mía también será vuestra experiencia personal verificada, vuestro "punto de vista muy personal".

Probadlo y ya me contaréis....

sábado, 23 de agosto de 2014

La injusticia no existe.

Creer en ella me llena de venganza y de odio.

¿Podemos esperar de un cocodrilo que se comporte como un perrito faldero? ¿Podemos esperar del fuego que no queme? ¿Podemos creer que el agua va a dejar de ser mojada?

Esperar que las cosas sean diferentes a como son es ignorar la ley de la causa y el efecto: mientras exista la causa previa, solamente podemos vivir el efecto que tenemos.

Pretender que la realidad es injusta porque no encaja con nuestros deseos es negarnos a comprender que el fuego, los cocodrilos y el agua son como son y producen los resultados que producen. Pensar que su acción o su existencia es una injusticia nos llena de odio y de venganza.... ¿Y acaso te parece buena idea vivir odiando?


Cocodrilos, mordiscos e ignorancia

Un hermoso y tranquilo río, transparente y tentador en el atardecer cálido de una tarde africana. La tentación refrescante y relajante de un chapuzón. La posibilidad, incluso, de inmortalizar el momento en unas fotografías que mostraremos a nuestro regreso a Madrid.

Lanzarnos al agua y sentir, junto a nuestra piel ignorante y despreocupada el contacto frío y casi inmóvil de un cocodrilo discretamente inadvertido hasta entonces. El terror inundándonos hasta el tuétano de los huesos. No solo miedo, sino verdadero terror.  El pavor a ser mordidos y atacados sacude nuestro cuerpo e intentamos salir del agua a toda velocidad. Deseamos no habernos metido nunca en ese río cristalino y, sobre todo, deseamos intensamente no recibir en nuestras carnes  ningún mordisco de cocodrilo, posiblemente mortal.

El cocodrilo sigue inmóvil. No muerde. No se mueve. No tiene hambre. Si hubiese tenido hambre nada de lo anterior hubiera sido narrado. Nuestra vida sería historia. Hubiéramos sido merienda de carne blanca para un cocodrilo africano. Fin del cuento.

La realidad es, siempre, fruto de unas causas. Si somos comidos es por el hambre del cocodrilo y por nuestra imprudencia. Si salvamos la vida es gracias a que, simplemente, no tenía hambre. ¿Pero podemos acusar al cocodrilo de ser un animal ruin, injusto, ladino y malvado por amenazar nuestra vida? ¿Tenemos el derecho a dispararle y matarlo, por justicia, una vez en la orilla? ¿O acaso tenemos que empezar a aceptar que en los hermosos ríos africanos los cocodrilos existen y que los mordiscos son inevitables si nosotros nos comportamos con ignorancia?

Creo que esta última posibilidad salta a la vista como la más cierta. Si un cocodrilo me muerde, él está siendo quien es y yo estoy siendo un ignorante por olvidar que son peligrosos. No puedo culpar a los cocodrilos de mi falta de prudencia. No puedo clamar al cielo exigiendo justicia habiendo sido ignorante, ni exigiendo que los cocodrilos actúen ahora como corderitos.


Humanos, cocodrilos e injusticias

Podemos entender lo anterior con facilidad porque hablamos de un animal, un ser inocente que no puede dejar de ser un hambriento y mortífero cocodrilo. Comprendemos fácilmente que culpar a un cocodrilo de ser "injusto" es una forma evidente de intentar disimular nuestra imprudencia y nuestra ignorancia. Entendemos con el ejemplo anterior y sin mucha dificultad que el cocodrilo no es malo, ni injusto, sino que simplemente es como puede ser.

Pero llevar el ejemplo anterior a las personas suele costarnos mucho más. Intentar comprender que las personas que ejercen violencia, que son crueles, que roban.... no están actuando de forma injusta es, muy a menudo, difícil de aceptar porque pensamos que una cosa son los animales inocentes y otra muy distinta, las personas.

Todavía puede costarnos más observar los dolores sociales: guerras, explotación, desigualdades... y pensar que no es algo injusto. ¡Nos hierve la sangre ante tanta injusticia!

Sin embargo, quiero que lo analicemos con cuidado. ¿Acaso ignoramos que, si un bebé no recibe los nutrientes alimenticios suficientes puede desarrollarse con importantes déficits que marcarán, de por vida, una fragilidad corporal que de otro modo no tendría? ¿Verdad que podemos entender que una persona adulta puede tener una salud delicada de por vida si, durante los períodos críticos de su infancia, no recibió los nutrientes suficientes y adecuados?

Lo mismo sucede cuando una persona, en su momento, no ha recibido suficiente apoyo, suficiente afecto, ni suficiente información: se puede volver una persona sin capacidad de empatía, agresiva, incapaz de amar... Las personas así existen. Las personas con un pozo interior sin fondo y llenas de dolor existen. Están ahí. Son fruto de un pasado que las convirtió en eso.

Es una muestra de ignorancia por nuestra parte pensar que todas las personas adultas han tenido  un pasado hermoso y nutritivo. Es una muestra grandiosa de ignorancia por nuestra parte pensar que todas las personas adultas tienen los suficientes recursos internos para olvidar las afrentas, las dificultades y sanar el pasado. Muchas personas heridas y dolidas circulan por las calles, toman el metro, trabajan con nosotros, son nuestros vecinos y vecinas.

Ignorarlo y culparlas por actuar desde donde lo hacen es tan absurdo como meterse en un río africano sin vigilar que no haya un cocodrilo cerca. Culpar al cocodrilo del mordisco será una forma de no aceptar mi responsabilidad: debo saber que no solamente hay cocodrilos en los ríos africanos, sino también en las calles de Madrid.


No te llenes de odio 

Si hemos comprendido lo anterior, veremos que llenarnos de odio ante el dolor, el robo, la violencia, las desigualdades... no lleva a resolverlas. Al contrario, nos llena interiormente de odio y nos impulsa a vengarnos. Naturalmente, cuando la venganza se instala en nuestra alma sentimos la llamada a ejercer un castigo, un dolor, una violencia contra quien nos hizo daño.... ¡y la espiral de violencia y desamor se hace inevitable!

Un conocido maestro espiritual dijo que pusiéramos la otra mejilla cuando alguien nos agrede. No quería decir que nos dejásemos pegar, sino que respondiésemos desde otro nivel de conciencia. Nos invitaba a comprender que no todas las personas saben lo que hacen, ni pueden saberlo, ni pueden actuar diferente. Nos invitaba a construir una realidad justa, que él llamaba reino de los cielos, sin agredir a nadie, sabiendo que cada persona llegará a entender la realidad cuando sea su momento, pero que no podemos culparlas de ser cocodrilos y de dar mordiscos por ello.

Nosotros no podemos cambiar a los demás. Sería prepotente pretender que podemos transformar a los demás cuando queramos. Sería un absurdo. Pero sí somos responsables de nosotros, de nuestro interior.

Pretender que el mundo está lleno de personas equilibradas, felices y conscientes es mentirnos, es ignorar la realidad de los adultos que todavía son cocodrilos. Culparlos por sus acciones y creer en la injusticia es una excusa para que yo les agreda, para que yo actúe como un cocodrilo. Es una forma de llenarme de odio y ser, yo mismo, otro cocodrilo y no poder alcanzar en mi interior la paz invulnerable que conlleva el reino de los cielos.

La injusticia no existe. Creer que existe la injusticia me llena de odio y me convierte en un vengador y en un motor que lleva a mi vida más odio y más dolor. ¿Quiero eso para mi vida? Comprender que la injusticia no existe y que solamente existe la ignorancia, me permite vivir desde un nivel de conciencia superior que me llena de una paz invulnerable. Repito, la injusticia no existe y yo no actúo en contra de nadie sino a favor de lo que promueve más armonía, más paz y más equilibrio. De este modo mi vida se llena de paz, de servicio y de felicidad.


Ejercicio práctico 

Cuando nos encontremos ante algo que nos parezca una injusticia os animo a realizaros las siguientes preguntas:

1.- ¿Acaso he olvidado que las personas que dañan a otras lo hacen porque están dañadas ellas mismas y no pueden actuar sino como cocodrilos? ¿Acaso he olvidado que los cocodrilos no solo están en los ríos africanos sino también por las calles de nuestras ciudades?

2.- ¿Qué puedo hacer para reducir el dolor sin incrementarlo dañando al cocodrilo y a los demás? ¿Cómo puedo actuar de forma que el dolor se reduzca y no genere más odio en mi entorno? ¿Cómo actuar sin ánimo de venganza?

3.- Si el cocodrilo está dispuesto a aprender, ¿puedo enseñarle a ver la vida de forma diferente para que pueda actuar de forma diferente?  En caso contrario, ¿puedo protegerme de él y, a la vez, aceptar que él no cambiará hasta que esté dispuesto a aprender y que debe sufrir las consecuencias de sus actos, pero que no me corresponde a mí dañarlo ni vengarme?

4.- ¿Puedo marchar deseándole lo mejor? ¿Puedo protegerme deseándole que descubra la empatía y el amor?

Respetar el proceso de evolución de cada personas es una muestra de amor y de conciencia elevada que solamente puede ser comprendida y llevada a término por quienes han entendido que la  injusticia no existe. Dejando de creer en la injusticia y haciendo lo que te toque hacer, el mundo se llenará de amor.

domingo, 17 de agosto de 2014

¿Qué es tener “Éxito” en el ámbito empresarial?


“Éxito” es una palabra vacía de contenido. Cuando hablamos de conceptos como “éxito empresarial”, “éxito en los negocios”, “éxito personal”… el significado de dichos conceptos depende de lo que para cada persona signifique esta palabra. Lo que para uno es un éxito, para otro puede ser un fracaso.

Como empresarios y empresarias, podríamos afirmar sin dudar que aspiramos al “éxito”. ¿Algún empresario podría no afirmarlo? ¿Alguna empresaria podría negarlo?
Pero si cualquier empresario o empresaria aspira al éxito con su empresa, de su negocio, primero de todo debemos preguntarnos: ¿Qué es el “éxito” para mí?

Cada uno tendrá sus propios objetivos, su propio concepto de lo que es el “éxito”. Si nos planteamos lo que queremos obtener, quizás estemos corriendo tras un concepto de éxito que no sea el nuestro, un concepto que, en realidad, no deseemos obtener. Por ello nos parece fundamental que cada persona clarifique lo que, para ella, significa el éxito.

Para nosotros, el concepto “éxito empresarial” implica varias cosas:

La primera es el éxito económico. Porque estamos hablando de empresas, de negocios, de autònomos que oferecen sus servicios.... y cualquier proyecto empresarial requiere necesariamente de resultados económicos positivos. De no ser así, o bien la empresa no tiene futuro, o bien es una asociación, una ONG o un hobby… pero no un negocio! Porque un negocio se caracteriza por proporcionar beneficios económicos que permitan a las personas que trabajan en ella una retribución justa a cambio de su tiempo y su esfuerzo.

La segunda es el hecho de poder sentirnos orgullosos.Volvemos a la retórica del “orgullo de ser empresarios y empresarias”. Esto es, darnos cuenta que nosotros estamos generando productos/servicios útiles, que las personas necesitan, que las personas valoran, que las personas quieren comprar, que las personas agradecen. Además, estamos generando trabajo, y en consecuencia bienestar. En definitiva, estamos aportando algo positivo al mundo. Sin nuestro trabajo el mundo sería un lugar peor, por lo tanto, nos orgullecemos de ser útiles al mundo.

La tercera es conseguir que el negocio “funcione solo” y tener tiempo para nuestra vida personal. Poder ausentarnos, poder descansar o atender otros asuntos u otros negocios, sabiendo que la empresa continúa funcionando en mi  ausencia. De esta manera, podremos tener una vida profesional, pero también una vida personal. Tener tiempo para nuestra vida personal es fundamental en nuestro concepto de éxito. Hay muchos empresarios que tienen un gran éxito económico, pero sin tiempo para poder disfrutarlo. En nuestro punto de vista, eso es un fracaso. Pero si vamos un poco más allá y lo pensamos bien: Un empresario que no puede ausentarse de su negocio… ¿Realmente tiene una empresa? ¿O solo tiene un puesto de trabajo proporcionado por él mismo y que le esclaviza?

Por lo tanto (y siempre bajo un punto de vista muy personal), cuando hablamos de éxito empresarial como mínimo nos estamos refiriendo a tres elementos claves:

1.- ingresos económicos suficientes,

2.- tiempo para disfrutar nuestra vida gracias a que nuestro negocio funciona de una forma relativamente autónoma y, además,

3.- el orgullo de saber que somos útiles y que estamos aportando muchas cosas positivas a la sociedad.

Esta es nuestra idea de “éxito empresarial”. ¿Cuál es la tuya?

Te animamos a detenerte un momento para reflexionar y poner por escrito tu definición de éxito (todo lo que no se escribe se tiende a olvidar). Así podrás dirigirte a tu concepto de éxito de forma consciente. ¿Qué entiendes tú por éxito?